Las Vegas en 2026: menos turistas, más dinero — la paradoja que tiene a la industria del juego reinventándose

Si algo define al mercado de los casinos físicos en 2026, es una desconexión que rompe con la lógica de siempre: la visitación a Las Vegas lleva más de un año sin recuperar del todo sus niveles históricos, y sin embargo los casinos de la Strip están ganando más dinero que nunca. Es una paradoja que tiene a analistas, operadores y hasta a la propia autoridad de turismo de la ciudad tratando de explicarla.

El dato que sorprende a todos

Durante buena parte de 2025 y lo que va de 2026, el número de visitantes a Las Vegas se mantuvo estancado o incluso cayó, afectado por la pérdida de rutas aéreas (la salida de Spirit Airlines golpeó especialmente el tráfico) y una temporada de convenciones más floja de lo habitual. Aun así, la facturación de los casinos de la Strip no dejó de crecer. En julio de 2026, por ejemplo, los casinos de la Strip generaron 776.3 millones de dólares, un aumento del 3.6% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la visitación apenas subió 2.7%, hasta unos 3.17 millones de personas.

La propia directora ejecutiva de la Autoridad de Convenciones y Visitantes de Las Vegas (LVCVA), Steve Hill, lo resumió con una frase que se ha vuelto casi un mantra dentro de la industria: la facturación del juego se está sosteniendo con fuerza y, por suerte, no está siguiendo la caída en visitación. Es un fenómeno que, según los analistas, tiene precedentes: incluso en 2025, un año considerado «flojo» en cuanto a número de visitantes, la Strip facturó más de 2,000 millones de dólares por encima de los niveles prepandemia de 2019.

¿Quién está pagando la cuenta? El auge del bacará

La explicación detrás de esta paradoja tiene un nombre concreto: bacará. Este juego de mesa, popular entre apostadores de alto poder adquisitivo (muchos de ellos internacionales), ha estado impulsando gran parte del crecimiento en ingresos de la Strip. En julio, el volumen de fichas jugadas en mesas de la Strip subió un 24% interanual, con el bacará específicamente disparándose 43%. Sin contar ese juego, el resto de las mesas también creció, pero a un ritmo mucho más modesto, de alrededor del 15%.

Esto retrata algo que se ha vuelto tendencia estructural en el negocio de los casinos físicos: cada vez depende menos del turista promedio que llega a jugar $20 en una máquina tragamonedas, y cada vez más de un número reducido de apostadores de muy alto volumen. Es un modelo de negocio más volátil (unas pocas sesiones de bacará de un cliente VIP pueden mover el resultado mensual completo de un casino), pero que por ahora está funcionando a favor de los operadores.

Las convenciones, el otro sostén silencioso

Otro elemento que ha ayudado a sostener la facturación es el regreso —parcial— del turismo de convenciones y eventos grandes. Julio de 2026 coincidió con un World Series of Poker Main Event que rompió récords de asistencia, además de un calendario de espectáculos particularmente activo, lo cual ayudó a explicar por qué el drop de mesas de julio fue el más alto del año, en un mes que históricamente suele ser de los más flojos para ese rubro.

A nivel anual, el número acumulado de asistentes a convenciones en 2026 subió más del 11%, hasta 3.9 millones de personas, lo que ha sido clave para que el total de visitantes del año acumule un leve crecimiento del 0.5% pese a un verano de tráfico aéreo débil.

Lo que esto significa para el visitante promedio

Para cualquiera que planee un viaje a Las Vegas, esta dinámica tiene consecuencias prácticas. Las tarifas hoteleras siguen firmes (el promedio diario en julio rondó los 157 dólares, con un acumulado anual cerca de los 188), y los casinos, al depender menos del volumen masivo de turistas casuales, tienen menos incentivo para regalar habitaciones baratas o promociones agresivas que caracterizaron a la ciudad en otras épocas. En otras palabras: Las Vegas se está volviendo, poco a poco, un destino más caro de sostener para el visitante ocasional, incluso si el número total de personas que la visitan no crece tanto como antes.

La pregunta que queda en el aire

El debate de fondo dentro de la industria es si este modelo —menos volumen, más gasto concentrado en clientes de alto perfil— es sostenible a largo plazo, o si simplemente está tapando una debilidad estructural en la demanda del turista promedio. Analistas como David Katz de la firma Jefferies han planteado dudas sobre la durabilidad del crecimiento una vez que la demanda de convenciones se normalice, ya que buena parte de la mejora reciente ha estado ligada a un calendario de eventos particularmente favorable, no necesariamente a una recuperación de fondo del turista de ocio.

Por ahora, los números siguen a favor de los casinos. Pero como en cualquier apuesta, la pregunta no es solo cuánto se está ganando hoy, sino si esa racha se puede sostener cuando cambien las condiciones que la hicieron posible.

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