La Copa del Mundo 2026 ni empieza… y ya tiene una gran víctima: el aficionado mexicano.
Los partidos del Tri se convirtieron en un negocio tan grande, tan agresivo y tan descarado, que la reventa ya mueve millones de dólares antes incluso del primer silbatazo. Y lo peor: todo sucede frente a todos, con la FIFA mirando hacia otro lado.
🇲🇽 Los juegos de México son el “oro verde” del Mundial
Desde que se supo que México sería local en 2026, los boletos para ver al Tri se volvieron el tesoro más codiciado del torneo.
Y el resultado es brutal:
- Los boletos más baratos de venta primaria rondaban los $80–$120 USD.
- Hoy, en reventa, esos mismos asientos están entre $450 y $900 USD.
- Asientos medios originalmente entre $200–$300 USD ahora se ofrecen en $1,200–$3,000 USD.
- Y los boletos premium para el Tri ya cruzan los $5,000–$8,000 USD en reventa.
Para ponerlo claro: hay boletos de México vendidos 20 veces más caros que su precio oficial.
💵 La reventa está recaudando más que la taquilla original
Aquí está lo polémico:
Si se calcula el volumen total de boletos para un estadio sede del Tri (entre 50,000 y 80,000 por partido), y se compara con los precios promedio del mercado secundario, la reventa está generando:
👉 Entre 10 y 15 millones de dólares por partido solo del Tri
…más que lo que FIFA obtiene por la venta primaria en ese mismo juego.
Es decir: la industria paralela ya supera financieramente al evento oficial.
🔥 ¿FIFA? Silencio.
¿Autoridades? No pueden intervenir.
¿Aficionados? Indefensos.
La razón es sencilla:
El Mundial 2026 opera bajo reglas de boletería FIFA, incluso dentro de México.
Eso permite que las plataformas secundarias globales funcionen libremente y que el fenómeno ocurra sin restricciones.
México no puede aplicar leyes nacionales en un torneo manejado por un ente internacional. Y la FIFA, aunque puede limitar o sancionar, no tiene ningún incentivo para hacerlo. Es un juego donde la oferta y la demanda justifican cualquier precio, por absurdo que sea.
🎭 El teatro de la “venta oficial”
Las ventanas de venta se llenaron en minutos.
Miles quedaron fuera.
Pero curiosamente, esa misma noche, las plataformas de reventa ya tenían cientos de boletos listados.
Esto abre dos sospechas que circulan fuerte entre los aficionados:
- “Bots” y acaparadores que compran cientos de boletos para revenderlos.
- Agentes oficiales y minoristas autorizados liberando parte de su inventario directamente al mercado secundario.
Nada se ha comprobado, pero la rapidez con que se llenan los listados alimenta la idea de que la reventa ya no es informal: es una industria profesionalizada.
😡 El aficionado mexicano: el que más paga… y el más afectado
El Tri tiene una de las fanaticadas más fieles y mejor posicionadas económicamente en todo el continente.
Y la reventa sabe eso.
Por eso, mientras un aficionado de Estados Unidos tal vez piense dos veces en pagar $800 USD por un boleto de fase de grupos…
el mexicano promedio está dispuesto a endeudarse para ver a la Selección.
Y ese comportamiento sostiene todo el negocio.
📉 ¿Bajarán los precios alguna vez?
Posiblemente sí, pero solo:
- Si se liberan boletos extra días antes.
- Si cae la demanda internacional por otros partidos.
- Si el Tri queda eliminado temprano (esto siempre desploma precios).
Sin embargo, para los primeros juegos en México, la tendencia es clara:
los precios seguirán subiendo conforme se acerque el evento.
